.

sábado, 8 de agosto de 2009

UNA ANÉCDOTA QUE VALE MIL PESOS

Hoy, Alexis Murillo nos trajo en una nueva sección de ¡AJEDREZ DEL BUENO!, una muy bonita historia, de esas que dan ganas de leer hasta llegar al final, se trata de "Una anécdota que vale mil pesos".




DE NUESTRA HISTORIA

UNA ANÉCDOTA QUE VALE MIL PESOS


Por Alexis Murillo Tsijli

Maestro Internacional de Ajedrez

La familia Soley es célebre en nuestro país porque muchos de sus hijos han brindado valiosos servicios a la Patria. Algo que pocos recuerdan es que también fueron muy aficionados al ajedrez. Entre ellos, el más reconocido por su pasión a las sesenta y cuatro casillas fue Jaime Soley, quien llegó a conquistar el Campeonato Nacional de 1948, al ganarle el encuentro final de diez partidas nada menos que a don Rogelio Sotela. Pero Jaime Soley no fue el primer ajedrecista de su familia, como podremos apreciar seguidamente.

Resulta que en los tiempos en los que Alfredo González Flores era Presidente de la República, Rogelio Fernández Güell y Tomás Soley Güell (cuya imagen vemos en los billetes de mil colones), tenían el periódico El Imparcial. Las medidas que en aquellos tiempos tuvo que imponer el presidente no fueron nada populares, a pesar de ser realmente visionarias. Las necesidades de la realidad nacional e internacional (se desarrollaba la Primera Guerra Mundial), obligaban al gobernante a imponer sacrificios al pueblo. Desde el periódico, Rogelio y Tomás apoyaron al gobierno, por considerar que estaba haciendo lo correcto. Pero era tal la impopularidad de Alfredo González Flores, que su propio Ministro de Guerra, Federico Tinoco, lo derrocó, imponiendo así la dictadura en Costa Rica. Desde El Imparcial, Rogelio y Tomás pasaron entonces a atacar a la tiranía.


En poco tiempo, estos escritores se habían ganado tal enemistad con los Tinoco, que se dio la orden de arrestarlos. Llegó la policía a arrestar a Tomás Soley, pero los guardias no encontraron a su primo, por lo cual tuvieron que irlo a buscar a otros lugares. No lo encontraron, porque el hijo de Tomás, por orden materna, fue a dar noticia de lo sucedido a Rogelio, con la recomendación obvia de esconderse.


Leer historia completa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Master Murillo

Bonita remembranza.

Que tiempos aquellos.

Ajedrez de Caballeros.


Dizan Ernesto

Anónimo dijo...

Buen estilo literario el de Alexis.
Se lee con deleite hasta el final.
En definitiva el ambiente ajedrecístico es todo un realismo mágico


J. Campos